sábado, 13 de abril de 2013

Luchar o no?


- No!
- No que?
- No me beses así
- Te beso como lo siento
- Por eso… no me beses así… sintiendo! No quiero que sintamos nada!
- Beba… no me pidás eso… porque yo te….
- No digas mas…. Calla por favor…
- No puedo! Amor yo te amo!!! Te amooooooooo
- No por favor… no me ames, no me digas eso…
- Por qué no te das cuenta, por qué querés huir?
- Porque no podemos, porque no es el momento, porque no! Además por qué me amas?
- Sencillo beba…. Te amo porque sos ma-ra-vi-llo-sa!

- Sos un loco!.... sos único!.... yo también te amo… lo sabes verdad?

- Si beba, lo se, y siempre voy a estar aquí, para vos!
- Pero… que vamos a hacer ahora???
- ….lo que se necesario… eso haremos, lo que sea necesario para estar juntos… siempre!


Las hojas caían de los árboles ante el viento que soplaba fuerte, como siempre pasa en otoño… ella caminaba en el parque y el sonido que provocaban las hojas secas que pisaba le daban escalofrío, sentía que así sonaban los crujidos de su corazón que también se sentía seco, desolado… 

No podía dejar de recordar aquellas escenas de amor, del mas puro y dulce amor que jamás pensó poder llegar a vivir…
Cómo pudo pasarle eso… como pudo enamorarse así de aquel hombre? Cuando se conocieron no era más que alguien que le pareció simpático.  Comenzaron a frecuentarse y se convirtieron en buenos amigos, confidentes.

Ella le pedía consejos  y el trataba de guiarla, sacarla de sus errores e indicarle como actuar, si le convenía o no esta o aquella situación
Neeeeeciaaaaaaa! Háceme caso!- le decía cuando ella era testaruda y no quería aceptar lo que él le decía.
Cuanto tardaron en darse cuenta de lo que les pasaba es imposible definir… solo surgió entre los dos algo mágico, algo inesperado, algo que ninguno de los dos creyó que les podía pasar…
Pero, no era el momento.  Ella lo sabía.  Y el lo presentía.

Cada hora lejos, para los dos era una agonía.  Se buscaban, aun cuando dormían lejos.  Se necesitaban. Se amaban. Y no podían estar juntos.  A menudo ella despertaba desesperada, y llorando por la pena de no encontrarlo a su lado.

Los pequeños momentos que lograban compartir, parecían tan pocos ante tanto amor. Entre ellos todo era perfecto siempre.  Ella sentía que  el la hacía crecer, soñar, renovar su interior, la hacía sonreír,  la hizo volver a sentir y no tenía duda, el le hacía tanto bien y estaba enamorada, como nunca de el.
Y el, el estaba feliz, ella era la mujer que esperaba, su mujer maravillosa. Y no estar con ella dolía hasta el tuétano.
Talvez todo era cuestión de tiempo, talvez solo era cuestión de esperar… pero, esperar que? 

Ella sabía que no podría soportarlo, ella sabía que antes de convertirse en un problema para el,  era mejor alejarse, era mejor abandonar aquellos sueños.  Ella no era tan valiente como el creía… ella no podía con el dolor de no tenerlo como quería, entonces, prefirió huir. No luchar. Había luchado tanto en su vida, que estaba cansada… sin embargo le dolía dejarlo. No sabía que dolor era mas profundo, si tenerlo a medias, o no tenerlo.

Huyó por cobardía, y perdió quizás en esa huida al único amor sincero que había tenido en su vida.  Y lo sabía, pero, no quería herirlo, no quería que nadie saliera lastimado con aquella relación, no podía seguir así.  Y él por su parte no podía hacer nada para cambiar las cosas… aunque quisiera.

Todas las promesas de que siempre estarían juntos haciendo lo que fuera necesario,  todos los sueños de un futuro perfecto, todas las ganas de un presente lleno de amor se desvanecieron ante la incertidumbre y el miedo que ella sentía.

Había perdido tanto en su vida, había sentido tanto dolor que creyó que esta vez no le dolería, y sin embargo su decisión le estrujaba con tal fuerza el corazón y el alma que sentía ahogarse… le dolía tanto estar sin el, no saber nada de el, no tener sus mensajes, y revisaba constantemente su celular buscándolos o esperando una llamada de el diciéndole que la extrañaba, que la seguía amando y que él tampoco podía olvidarla.  

Que hacer?... como hacer para no extrañarlo, si lo único que quería era estar con el, sentir su mirada, leer sus labios susurrando un "te-amo"... y más que nada decirselo, decirselo una y otra y otra vez para calmar todo aquello que sentía por el.

Como hacer para decirle que quería continuar pero moría de miedo.  Como explicarle sus razones, si el ya las sabía todas. Como hacer que las cosas cambiaran, como hacer para que no le importara nada, como decirle que ella estaba dispuesta a perder mas, a perderlo todo, pero que siempre estuviera él, si sabía de sobra que eso no podía ser.

Y la duda la mataba, sabía que lo que sentía era real y recordaba la canción “La sabiduría llega cuando ya no sirve para nada”… porque no servía de nada saber que lo amaba, si ella decidió no continuar.  Y se consolaba pensando que si de verdad era amor, entonces, un día… algún día, estrían juntos de nuevo.  Entonces nada le va a importar, y vencerán juntos al mundo.  Pero como, como subirse de nuevo al barco  a luchar por aquellos sueños. Seguramente él ya no quería seguir ante las dudas y las reacciones de ella.

 Y moría en cada intento de olvidarlo, moría en el intento de olvidar que ella era de el, y moría de nuevo cada vez que se daba cuenta de que su corazón era solo de el… y ella no sabía que hacer con tanto amor, no sabía donde ponerlo,  donde meterlo para dejarlo abandonado en algún lugar.  Simplemente ya no podía estar sin él, simplemente no se le hacía posible dejar de pensar en el.

Entonces, sin pensarlo mucho lo decidió y le escribió.  Solo una línea, ocho palabras… Te espero en nuestro sillón mañana… Te amo.
Al día siguiente salio llena de ilusión y esperanza hacia aquel lugar, espero, espero mucho tiempo, cayo la noche y ella esperó… pero el nunca llegó.

Eventualmente salía a caminar con la esperanza de verlo, de encontrarlo por las calles del centro,  entre los edificios viejos y pasaba por un café a el lugar aquel donde dejó sus mejores momentos. 

La vida desde que su cobardía le ganó y decidió dejar a su amor, le pintaba en blanco y negro… ya no tenía color ni magia... se habían ido con él. Esa tarde, mientras caminaba pisando hojas secas y recordaba sus risas, sus ojos, sus locuras, sus largas conversaciones, las horas en sus brazos, sonreía, mientras el viento hacía correr sus lágrimas y las secaba.

Nuca supo porque el no llegó. Nunca hizo nada para saberlo, ni para buscarlo. Pasaron los años y ella aun lo esperaba, pero sabía que el nunca llegaría. Sabía que lo perdió por huir… por miedo, por cobarde!

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Huír no es la mejor salida, pero cuando nos vemos atrapados entre el cielo  y el infierno, sabiendo que ese cielo no nos pertenece, se hace necesario tomar distancia, y el infierno está tan cerca.

La pequeña línea que divide lo que está bien de lo que está mal es tan confusa que aterra.  Ella decidió escapar, huir,  perderlo, dejarlo, y abandonar lo mejor que había tenido en su vida y cargó con ese dolor para siempre… nunca supo lo que podía pasar, nunca supo si algún día todo cambiaba a su favor y el destino los hubiera dejado ser felices.

En la vida hay que saber arriesgar, hay que saber identificar aquello por lo que vale la pena luchar.   Cómo saberlo?  Es algo que nunca sabremos, simplemente hay que dejarse llevar, escuchar al corazón y quizás seguir sus indicaciones… aunque la razón nos diga todo lo contrario.  

Además a veces, para acercase es necesaria la distancia, y entonces alejarse no es cobardía, es valor, porque se sabe lo mucho que dolerá pero que se hace para proteger a quien se ama, y también para protegerse uno mismo.  Cuando es así la situación es diferente,  es cuando reflexionas y pensas: vale la pena luchar por eso! 

Solo no hay que dejar que pase mucho tiempo porque entonces, se puede perder para siempre.

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