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A lo largo de la vida una mujer se debe enfrentar a una y mil barreras para poder abrirse paso en un mundo de "hombres" que... sin realmente serlo se apropian de todo cuanto pueden, incluso de nosotras.
Al nacer las que tienen padre viven bajo el régimen del patriarca de la familia... siempre teniendo que buscar su aprobación, su permiso y nunca faltar a su autoridad.... En este punto estoy de acuerdo con que a un padre se le debe tener respeto, pero nunca miedo.
En mi particular caso, nunca viví esto. Mi niñez estuvo llena de la ausencia de un padre y gracias a Dios los hombres en quienes tuve la figura paternal no tenían rasgos ni machistas ni misóginos, por lo que siempre las mujeres de la familia fueron libres de hacer sus vidas, realizar su trabajo, ser madres, esposas, hijas y desempeñar todos los papeles que han deseado.
Estas relaciones eran evolutivas, llenas de crecimiento compartido y balanceado. Todos crecieron, ellos y ellas, formando así hogares en los que crecieron y se formaron niños y niñas libres, valorados y por supuesto felices.
Conozco muchas mujeres que como yo han tenido esta suerte, sin embargo muchas se pierden...
No se en que punto, sin embargo lo hacen.
Después de haberse criado en una familia llena de amor, respeto y admiración hacia las mujeres, se enamoran de un hombre que creció en una familia 200% machista.
Talvez por la falta de convivir con un padre de cerca no tienen la oportunidad de conocer a fondo las características del típico macho chapín, las cuales muy a su pesar van descubriendo conforme pasan los años.
"No quiero que visites a tu familia", "Si queres estar conmigo, te olvidas que tenés mamá", "No regresas a la universidad porque tenés que cuidar al nene", "Para que vas a trabajar y yo te doy lo que necesitas: comida, ropa y casa", "Porque saludas de beso a tus primos", "Amigas... seguro son lesbianas", "Atendé bien a mis hermanos y a mis cuates, nos servís y te vas para dentro", "Cállate, estoy hablando yo"..................... y así una y mil frases que sugerían y obligaban a un solo camino: El de su anulación como mujer, como persona. Todo esto sin contar los gritos, insultos y golpes.
Una vez leí que el dolor y los traumas psicológicos que quedan en una mujer agredida por su marido solo se pueden comparar con los que quedan en una persona que ha vivido en medio de una guerra.
En otros países del mundo la situación es aún peor, las mujeres son tan privadas de sus derechos que, prefieren suicidarse, como en China, en donde la ley del régimen masculino obliga a las mujeres a tener un solo hijo, y si a caso queda embarazada por segunda vez, debe abortar.
Por otro lado, en el entorno rural se siguen arreglando matrimonios entre familias y persiste el sometimiento de la mujer a su padre, primero, y a su esposo y suegra, después. La mujer abandona a su familia para pasar a la del marido, a la que aporta su trabajo, los hijos y el cuidado de los mayores (de ahí la preferencia por el hijo varón). A esto se suma una escasa alfabetización, falta de oportunidades y poca autoestima. Y según estimaciones, al menos el 40% de las mujeres casadas sufre algún tipo de violencia por parte del marido.
Otro ejemplo son las mujeres del Oriente Medio, en donde son incluso apedreadas hasta la muerte por parte de los hombres de su familia si llegan a cometer un acto no aceptado por su religión como enamorarse de alguien de otra secta, o por el simple hecho de querer aprender a leer y escribir. Tras la Revolución Islámica comienza un periodo negro para los Derechos Humanos y civiles de los iraníes, sobre todo los de las mujeres. Como en todos los regímenes islámicos, las mujeres están en desigualdad ante los hombres.
Las “desventajas” (discriminación) son muchas y abarcan casi todos los sentidos de la vida. El Corán ordena a los hombres a golpear a sus esposas si no obedecen (Corán 4:34), por ejemplo. La ley islámica de Irán, es sólo una formalización de los mandatos del Corán, y este es el punto clave. El hecho de que Irán sea regido por la ley Sharia, legaliza el abuso, maltrato, desprecio y discriminación contra la mujer. Demás está decir que también se las acosa “ilegalmente”.
Cuando una mujer es violada, necesita cuatro testigos hombres que hayan visto el acto sexual para determinar que la mujer fue violada y así no ser condenada. La declaración de cuatro hombres, a favor de la mujer, que hayan presenciado una violación no es frecuente (para no decir casi imposible), por lo que las mujeres son condenadas y el violador no. Es que al estar con un hombre que no es su marido, está en falta ante la ley: las víctimas se convierten en culpables. A propósito, las mujeres no pueden estar -sin permiso de su esposo- a solas con un hombre que no sea su marido o familiar, ni siquiera para tomar un café.
Sin embargoA pesar de todo, la mujer iraní es el modelo de “subversión” en Irán:
Caso 1: La selección nacional de futbol femenino, las Melliyeh Zanan (”La selección nacional de Damas”), son pasión en Irán y vienen jugando desde 1970. La segregación que impuso la Revolución Islámica prohibió a las mujeres entrar a los estadios de fútbol. Pero cuando en 1997 la selección masculina derrotó a Australia y calificó al mundial de Francia ‘98, las mujeres fueron protagonistas de la “revolución fútbol“. Decenas de miles de mujeres iraníes se arremolinaron en el estadio de fútbol y entraron por la fuerza. Desde entonces las mujeres lucharon por su derecho a asistir a estadios de fútbol.
Caso 2: La organización terrorista “Mojahedins del pueblo de Irán” fue copada por mujeres. Dos tercios de sus miembros son mujeres, y la mayoría de los altos rangos son ejercidos por mujeres. Esta organización intenta derrocar el régimen teocrático de los mullahs, y desde que las mujeres tomaron el control, uno de sus estandartes es la igualdad de género.
Caso 3: Dos tercios de los estudiantes universitarios son… mujeres.
Entonces, si ellas en contra de todo, salen adelante y NO se quedan Calladas, ¿porque habríamos de hacerlo nosotras?... Basta ya de hacer a un lado nuestros deseos y dejar de hacer valer nuestros derechos por hombres que no lo merecen.
Levantemos la voz y salgamos adelante... nuestra vida es NUESTRA y nadie tiene derecho de anularnos.
Calladita te ves mas bonita