martes, 4 de abril de 2017

Que se vaya el tiempo, el día y la noche,
que se vaya el aire y también la lluvia,
y desaparezcan todas las estrellas, una por una.
Que se vaya el arco iris, también el sol
y que se vaya incluso, mi consentida, la luna.
Que se vayan las risas y los llantos, los buenos y los malos,
que se vayan todos, no los quiero ver.
Pero vos, vos por favor... no te vayás,
y es que si te vas,
si vos te vas, no te voy a detener!
-Valia Zipfel-


Él me miraba diferente, no con la mirada obvia que todos me ven. Él sonreía distinto, no forzado, no solo por agradarme o llamar mi atención. Su aroma inundó mis sentidos y su presencia ocupó cada espacio del salón lleno de gente, en donde para mí, solo existía él. Me contó historias nuevas, me habló de otros mundos, de otras galaxias, de dragones y panteras. Con especial ternura me platicó de los amores que llenan su vida y en su semblante destiló un derroche de dulzura. Yo le conté de mis lunas y mis luceros con luz de sol. No sé que tanto dije, pero recuerdo que quería seguir escuchándolo. Más de una vez descubrí coincidencias en gustos y pasiones, pude verme en él. Me hizo preguntas y me dio respuestas tan solo con ver sus ojos, sin perder ese toque de misterio que, me encantó. No pidió ni ofreció nada, no asomó la mentira por su boca, ni sentí morbo en sus palabras. La magia de sentir tan familiar a aquel desconocido me atrapó. Bonito sueño, pensé al despertarme, sonriendo con incredulidad. De pronto, la calidez de un abrazo me hizo abrir bien los ojos... entonces me dí cuenta que había amanecido junto a él.
-Valia Zipfel-
#Relatosfugaces #sueñosporvivir

Tengo

Tengo su risa y su mirada,
tengo su voz apasionada,
su pasión franca, su luz tan blanca,
tengo mi alma ilusionada.

Tengo sus ojos que me miran,
tengo sus brazos que me abrigan,
una pasión que no se explica,
la devoción que simplifica.

Tengo sus labios como premio,
tengo su amor para un milenio,
me da calor si es frío el día
y por las noches él es el faro que me guía.

Tengo su amor que me motiva,
y sus caricias que dan vida,
porque es la fuerza en las caídas,
porque es mi luz de cada día.

Tengo su amor y es tan mío
que aunque lamente tu vacío
puedo jurar sin miedo a equivocarme
que nuestro amor es aún más grande.

Pues tus mentiras son tan frías
como tu alma, como tu sangre,
y no hay nadie en este mundo
que nos separe, que nos amargue.

Y aunque no aceptes nunca el duelo
de que la dicha pinte nuestro cielo
tengo su amor, puro y sincero
y por él peleo, muero, revivo y espero,
porque es mi luz, mi paz,
mi gran amor y mi universo.

-Valia Zipfel-