¿Extrañar, añorar, necesitar… o no necesitar? La no necesidad de algo, algo que a todas luces es innecesario, algo que no se necesita, que no es para nada necesario, porque no hace más que complicarlo todo. Si me toca condensar la causa o el porque de mis errores, la frase adecuada seria: Lo innecesario, lo que no necesitaba o lo que no necesito!
Y
es que no, en este momento no sé que es lo que sos vos, pero definitivamente sé
que no te necesitaba en mi vida... no necesitaba tu sonrisa, ni tus bromas, ni
tu mirada, ni tus chistes, ni tu incontrolable manera de desarme y abalanzarte
sobre mi desde el día en que te conocí… no necesitaba tus mensajes, ni tus
llamadas, ni despertar soñándote, ni que me mostraras que puedo ser yo sin
temor a nada ni a nadie… no necesitaba saber lo que me has enseñado, ni conocer
lo que me has mostrado, no necesitaba saber que existías, no necesitaba que
entraras en mi vida, porque, no necesitaba necesitarte…
Y
tampoco necesitaba extrañarte, ni rechazar lo que provocas en mi, ni conocer
tus pasiones, ni tus vicios, ni a tus perros, y definitivamente no necesitaba pasar
x tu casa y tirarle piedras a la ventana…
No
me preguntés como llegué, no me preguntés que hacía sentada en la banqueta de
enfrente contemplando desde afuera y a través de los espacios de las persianas
que cuelgan tras tus ventanas, cómo las cortinas simplemente volaban al viento
y el silencio era lo único que había detrás de tu puerta, mientras imaginaba
que mágicamente te transportarías desde el mundo épico, libre y tan tuyo que
creaste en tu casa/oficina, solo para verme por un segundo y darme, tal vez, un beso.
De
repente, todos los recuerdos en los que estas junto a mi se agruparon hasta
materializarse y me invitaron a pelear..... Demás esta decir que ellos ganaron,
me dejaron tendida en el pavimento, sin sangre, sin lágrimas y sin aliento,
trazando mi contorno con tiza como si se tratase del cadáver de una película de
los años cincuenta.
Innecesario… retumbaba en mi cabeza, mientras me abrazaba al abrigo, aquel que dejé olvidado
la otra noche en tu casa y que absorbió tu aroma… y no dejaba de pensar en el peligro que sos para mi... porque, nunca estuve más cerca al filo del abismo, como cuando dormí aferrada a tu espalda...
"E
– le / E – le / E – le / E – le" - repetía bajito y cerrando los ojos, ahogando
suspiros y con la respiración entrecortada, como si de tanto decir tu nombre
fueras a aparecer a mi lado.
Tomé
el valor suficiente para tocar a tu puerta, a penas tuve fuerzas para hacerlo,
no recuerdo si lo hice suave o fuerte… no tenía idea de si estabas o no, y si
estabas… no sabía si tendrías compañía… total, sé que te gustan todas, que tenés
mil maneras de conquistar y que sos infalible, o al menos conmigo lo sos… reacciono… es innecesario recordarlo, tampoco necesito recordar tu
sensualidad, ni tu coquetería… ni tu descarada manera de seducirme cada vez que
me ves.
Entonces,
la puerta se abrió… allí estabas! Tenías
puestos solo unos jeans, una taza de café en la mano, el cabello goteando y una
que otra gotita de agua todavía seguían posadas en tus brazos, en tu pecho… Te ví de prisa, pero fijé mi mirada
en tu rostro… sin duda te sorprendió verme allí.
-
Hola nena! Que sorpresa, pasá. ¿Que
andas haciendo por aquí?… ¿estás bien?
Já,
no sé que cara tenía para que me preguntaras eso… inmediatamente te respondí
con toda la seriedad del caso:
-
Hola! Tenemos que hablar… - ese fue el encabezado de mi sentencia.
Se
me erizó el cuerpo al sentir como te aproximabas mientras me hacías aquel
ofrecimiento… mi respiración comenzó a agitarse más… tras un
fuerte suspiro para obligarme a reaccionar, recordé lo que venía a decirte:
-
“No te amo, no te quiero en mi vida, alejáte de mi, todo fue una confusión”. En
cuatro frases me auto derrumbé el mundo… en cuatro frases decidí que ya no te
quería en mi vida… mejor o peor, solo quería que cada cual siguiera su camino…
que conocerte nunca hubiera pasado porque, no lo necesitaba…
Pero
a penas alcancé a recordar esa parte, mientras trataba de comenzar a hablar… sin titubear.
- ¿Querés decirme algo? – me preguntaste mientras tomabas un sorbo de café, y te
acercabas a mi de nuevo, mirando fijamente mis ojos y después mi boca...
¿Y
que podía decir yo? Tenía algunas opciones rondando en mi mente. Podía verte
fijamente a los ojos y decirte que lo acepto, que sí, que ya no puedo
hacer nada porque, me estoy enamorando de vos, que te quedes, que no te vayas…
podía pedirte que no te alejaras nunca… o bien, podía decirte que sos un cabrón, que no entiendo que
hiciste conmigo y mi voluntad, que no quiero volver a verte en mi vida, y que
te odio… podía haberme hecho la sorda para que escuchar tu voz no penetrara en
mi alma haciéndome temblar, pude también haber salido corriendo y arrojarme
sobre el primer auto que pasara por la avenida, pude incluso presionar mi botón
de autodestrucción, pero vos no me dejaste hablar… ¿como decirte que no te
necesito en mi vida?… ¿como decirte que no me voy a morir por vos?…
¿Que
si yo quería decirte algo? Já, claro! Quería decirte que te vayas,
que te muras, que sos un cabrón de mierda. Todo, mientras golpeaba tu pecho con
mis manos empuñadas para tratar de provocar que tu corazón sintiera algo… Quería
decirte que te odio, porque no quería quererte, que te odio porque no
necesitaba necesitarte!!!
Pero
no, no dije nada, en lugar de eso me quede ahí, parada, estancada, inmóvil,
saboreando el beso mas de-li-cio-so que me han dado en toda mi vida, procesando
tus estúpidas excusas por no podernos ver antes, tratando de asimilar tus
frases acerca de cuanto te gusto, de cómo te agrado, de lo mucho que disfrutas
cuando estamos juntos, de lo bien que le hago a tu vida, y por supuesto, las mil veces que has deseado hacerme de nuevo tuya… y yo
petrificada, totalmente fría y aún sin poder articular palabra, solo
alcanzo a pensar que tal vez te creo… pero, ¡no te creo!
Innecesario,
innecesario, completamente innecesario pero…. ya no tenía nada que ganar, ni nada que perder,
porque estando entre tus brazos, puedo sentirme plena.
Como
siempre pasa con vos, la noche fue mágica e intensa, la pasión nos
enloquece, nos reconforta sentir nuestros labios tibios, nuestros vientres
calientes, que hablan lenguaje de almas que sin hablar se entienden y nos
damos todo en cada beso, en cada mirada, en cada sonrisa… hasta que de nuevo
amanece, despertamos y vuelvo a darme cuenta de que mi voluntad ya no me
pertenece cuando estoy cerca de vos.
Justo antes de irnos me preguntas
–¿Que era lo que venías a decirme?
Solo
puedo sonreír, volteo mi rostro, cierro los ojos y te respondo… - Nada, solo que andaba por aquí y decidí
pasar a saludarte… y a darte un beso.
-
¡Que linda que sos!- Me decís con una gran sonrisa en tu rostro…
- Nos vamos, me decís, con
esa sonrisa tuya que me intoxica el cerebro y no lo deja funcionar como Dios
manda…
Me
dejas en la puerta de mi auto, y me das un beso suavecito… nos despedimos sin
más. Y allí voy, con mi sonrisita de
niña estúpidamente enamorada… pero ¿qué hice? Me asalta el coraje al darme
cuenta que fallé en mi desesperado intento por mandarte al carajo, que no logré
mi objetivo, que no necesitaba dejarme seducir, que no necesitaba otra noche
con vos, porque cada vez que estamos juntos, me pierdo más y más en vos, y
absorbo en cada beso tuyo esa dosis de veneno que me mata y que al mismo tiempo cura mi desesperación. Dios… sos casi un vicio innecesariamente necesario, o
necesariamente innecesario.
Rayos!
Voy a volverme loca si sigo huyendo de vos porque otra vez confirmo que lo
único que no necesito es alejarme de vos. Me revienta aceptarlo, pero ya no me queda
otra opción, así que entre dientes solo puedo decir innecesario, si, innecesario
luchar contra esto, porque realmente lo estoy sintiendo.
Entonces
caigo en la cuenta de que lo que siento es porque realmente quiero sentirlo,
porque no es para mi una necesidad… yo puedo seguir viviendo sin vos en
realidad, porque sos completamente innecesario en mi vida, sin embargo, quiero
estar con vos, quiero compartir mas con vos, quiero conocerte mas, sentirte
mas, simplemente porque quiero hacerlo, y no solo por cubrir una
necesidad.
No
se si esto es bueno o me deja mas jodida, pero así es la cosa. No es cuestión
de necesidad, es cuestión de decisión, es cuestión de querer estar con vos sencillamente porque se me da
la gana, no porque te necesite.
v. z.
v. z.

