La tarde dibujaba sobre las sombras del jardín el anhelo por el invierno. En la sombra más tenue ella presintió el deseo de sentir de nuevo esa chispa que la hacía vivir.
Alzó su mirada al cielo como preguntando ¿porqué? No podía comprender el triste sentimiento que la embargaba desde que el ya no estaba, desde que ella se había alejado de él.
Sin mucho ánimo arrimó su humanidad al último destello de sol de la tarde y le daba la bienvenida a la tormenta que los truenos y relámpagos anunciaban. Acongojada sobre sus emociones, comprendió el silencio. Era total. Suavemente humedeció sus labios, suspiró largo y bebió el paísaje. Meditó, el amor atormenta cuando destruye... todas habremos de perder alguna vez. Otro suspiro largo atacó sus pulmones.
Se resistía a continuar viviendo bajo las sombras con un destino incierto, quería extender sus alas y volar... atravesar este bache que hoy la hundía bajo los ecos del silencio... pero necesitaba sentir que aún estaba viva, no pedía mas... con dos o tres segundos de ternura le bastaría para renacer.
La agonía de la derrota destrozaba las ansias del alba. Recordarlo la abatía. Suspirba por las tardes compartidas en complicidad, en deseo ardiendo para ser uno... saber su cuerpo, otra vez, lleno de pasión, la empujaba a vivir, a recordar. Sin lugar a dudas había sido un gran amor... de esos que agotan el oxigeno. Son como satelites en el mapa estelar de nuestro cuerpos. La música de Aute acuñaba su ternura... tarareó por lo bajo... recordó aquel día de invierno que frente a una chimenea y sin prejucios asumió su vida. Ella se volvió un universo. Ahora se sentía a la deriva... pero se sabía posible, total. Arrañó el viento y tejió en su memoría el recuerdo más amado con el hombre más deseado de su vida.
Recordó también como la fusión de sus cuerpos se convertía en una danza de almas. Flotaban entonces en el viento sus suspiros, mientras realizaba junto a él su sueño mas anhelado. Entonces todo parecía hermoso, entre la pasión y el sentimiento surgía entre los dos la mayor satisfacción que solo se alcanza entregándose al amor, sin temores. Y luego de recordar estos pasajes junto a él, una leve sonrisa desdibujaba sus pesares. Pero su mirada aún seguía vacía... y triste. Aquello había quedado en el pasdo.
Debo ir por un sueter... el viento frío de la tarde la abrazo. Cuánto hubiese dado por estar un momento otra vez junto a él. Recordaba su complección, un cuerpo desgarbado lleno de sentimiento y emociones. El se había convertido en un ser luz... es como esas fotografías que quedan en la memoria, estampadas en el tiempo. Siempre lleno de pensamientos y palabras, así lo recordaba. Con pasos inseguros en la vida, pero viviendola firme, y dejando versos colgados en sus hombros cada vez que hacían el amor.
Como quisiera escuchar su voz... ya estaba olvidando el tono de su sonrisa, su elocuencia y ya casi no podía recordar con claridad sus ojos, su alma, su escencia. Divagó un rato más... un momento por los recuerdos. Después se contempló al espejo... sonrió. El la había hecho soñar. Se echó de cabeza sobre la cama y se quedó un rato soñando aquellos sueños. Cuánto, cuánto daría por un momento otra vez.
La noche se acercaba bajo la tormenta y el frío la envolvía. Pudo darse cuenta hasta que ya no entró ninguna luz en su habitación y la oscuridad la hizo volver en si. Encendió una lámpara para que alumbrara solo lo necesario. Prendió un cigarrillo y fue a la cocina por su acostumbrada taza de café. Lo bebía cargado y amargo. Mientras lo servía su mente comenzó de nuevo a rebuscar recuerdos y momentos. Días y noches del pasado que vivían en su interior, hoy. Recuerdos que, como su cigarrillo se consumían con el paso del tiempo... pero que ahora se habían convertido en sus pensamientos favoritos. Suspiró de nuevo y se instaló en el silloncito de la sala, frente a la chimenea... el mismo lugar donde tuvo tantos momentos con el... y hoy cada quien estaba por su cuenta... viviendo lejos. ¿Que podía ella hacer con todo eso que aún sentía e invadía todo su ser? y de pronto se asomó de nuevo a su mente la pregunta que la acechaba cada noche ¿Se acordará él de mi? ¿Me extrañará tanto como yo a él?... Que será de él?...
Sentado frente al viento, abrió una botella de vino tinto. Dejó unos minutos pasar para que respirara. Se acomodó los recuerdos y pensó en ella. Lo consumió la nostalgia. Nunca comprendió porqué estaba ahora lejos de ella. Bebió el primer sorbo con impetú. El placer del paladar anunció los recuerdos. Para no pensar en ella se hizo árbol, y sintió el destello de luz sobre su tronco. Vaya alivio que le daba pensarla, sentirla. Aún la amaba y... todavía la deseaba. Pero la distancia medía su perdición. Ella la mujer prohibida. Con ese amor comprendió que los amores imposibles son los que abarcan el universo, nos hacen creer en la belleza y abrazan nuestra humanidad con tanta fuerza, que duele. Bebió largo y pensó en ella, el día que fueron al lago aquel, con muelle de madera y como queriendo alquilaron un bote, remaron hasta que entre juegos se echaron al agua, sin ropa, laguna adentro empezaron el ritual de la carne. Terminaron sedientos de placer y volvieron a su habitación. Porque se fué así... que la alejó? Donde estará ahora... lo recordará?, pensará de vez en cuando en él?...
Sonó el teléfono. De golpe el ring lo trajo a la realidad: todavía la amaba. -aló....
Aló........... el silencio fué extenso. Y luego, el tu tu tu repetitivo. Quien podría llamarlo a estas horas. Casi nadie sabe su número. Un par de amigos, su hermana, la gente del trabajo y...........ella. Podría haber sido ella?.... como? si ya pasó más de un año desde la última vez... no. Se negó a creerlo. Estaban tan lejos ademas. Seguramente ella ya tenía una vida hecha y sin él... Sirvió otra copa y de un sorbo se tomó todos los recuerdos que lo llevaban a ella. Que será de ella, de su sonrisa escandalosa, de sus ideas cambiantes, de su mirada profunda, de su aroma.... haaaa ese aroma. Suspiró. Recordó que tenía guardado en un cajón aquel inciencio de vainilla que ella le regaló... solo lo encendía cuando las ganas de sentirla eran mas fuertes que su deseo de no recordarla... respiro profundo mientras bebía otro sorbo de tinto, el mismo que a ella tanto le gustaba. Encontró el inciencio y aspiro fuerte su aroma. Y si era ella la que llamó... porque no habló? estará bien?... se levantó impulsivamente y buscó entre las notas de una vieja agenda... ¿donde guardé su número? se que lo anoté en algún lugar la última vez que hablamos, pero dónde.
La necesidad de saber de ella se apoderó de él... no podía controlarse. Y mientras buscaba el número recordó el momento en el que se despidieron, no hubo anuncio, ella simplemente desapareció al siguiente dia. Pensó en ella muchas veces. Nunca dejó de hacerlo, la extrañaba todos los días, pero... jamás se lo hizo saber. Pero esta noche fría de invierno no podía más vivir del pasado añorando oír su voz, sentir sus caricias, sus besos... tenia que hablar con ella… o volver a matar sus deseos en silencio. Total, no era la primera vez… solo le quedaba decidir si queria ahogar sus ganas o abrir un nuevo ciclo entre el y ella, siempre ella y siempre el!
Ella impulsivamente colgó el telefono, así como habia marcado su número. Inconsciente. Con el único motivo de escuchar su voz para recordarla. Para no olvidarla. Sintió escalofrío al escucharlo, fué a la cocina por mas café mientras los nervios la hacían temblar. No puedo hablar con él. Que le voy a decir despues de tanto tiempo. No. No puedo desnudar mi alma y dejar al descubierto que me hirió. Además no puedo reclamarle nada. No tengo una razón... no teníamos ningún compromiso... nunca hubieron ataduras. Porque, porque tuve que darme cuenta! si todo marchaba tan bien entre los dos. No. No lo puedo llamar, despues de todo ha pasado mas de un año y el nunca me llamó. Los truenos y relampagos alumbraron su habitación completa, entre asustada y nerviosa no pudo negarse mas la realidad: todavia lo amaba y cada dia lo extrañaba más.
A pesar de hacerse a la idea y el firme propósito de olvidarlo, nunca lo logró. Siempre habia algo que le recordara a aquel hombre, ese que le lleno la vida de sonrisas, ese que le enseñó lo que era amar. Pero que podía hacer hoy con ese amor. Solamente podía dejar que una vez mas el tiempo le diera la respuesta. Esperar a que el universo se alineara nuevamente para el proximo encuentro con él. Total, no era la primera vez que se separaban y ella sabía que algun dia habría un nuevo ciclo entre ella y el.... siempre el y siempre ella!... y así se quedó dormida. Talvez al despertar todo habia sido simplemente un sueño, o una pesadilla.
Alzó su mirada al cielo como preguntando ¿porqué? No podía comprender el triste sentimiento que la embargaba desde que el ya no estaba, desde que ella se había alejado de él.
Sin mucho ánimo arrimó su humanidad al último destello de sol de la tarde y le daba la bienvenida a la tormenta que los truenos y relámpagos anunciaban. Acongojada sobre sus emociones, comprendió el silencio. Era total. Suavemente humedeció sus labios, suspiró largo y bebió el paísaje. Meditó, el amor atormenta cuando destruye... todas habremos de perder alguna vez. Otro suspiro largo atacó sus pulmones.
Se resistía a continuar viviendo bajo las sombras con un destino incierto, quería extender sus alas y volar... atravesar este bache que hoy la hundía bajo los ecos del silencio... pero necesitaba sentir que aún estaba viva, no pedía mas... con dos o tres segundos de ternura le bastaría para renacer.
La agonía de la derrota destrozaba las ansias del alba. Recordarlo la abatía. Suspirba por las tardes compartidas en complicidad, en deseo ardiendo para ser uno... saber su cuerpo, otra vez, lleno de pasión, la empujaba a vivir, a recordar. Sin lugar a dudas había sido un gran amor... de esos que agotan el oxigeno. Son como satelites en el mapa estelar de nuestro cuerpos. La música de Aute acuñaba su ternura... tarareó por lo bajo... recordó aquel día de invierno que frente a una chimenea y sin prejucios asumió su vida. Ella se volvió un universo. Ahora se sentía a la deriva... pero se sabía posible, total. Arrañó el viento y tejió en su memoría el recuerdo más amado con el hombre más deseado de su vida.
Recordó también como la fusión de sus cuerpos se convertía en una danza de almas. Flotaban entonces en el viento sus suspiros, mientras realizaba junto a él su sueño mas anhelado. Entonces todo parecía hermoso, entre la pasión y el sentimiento surgía entre los dos la mayor satisfacción que solo se alcanza entregándose al amor, sin temores. Y luego de recordar estos pasajes junto a él, una leve sonrisa desdibujaba sus pesares. Pero su mirada aún seguía vacía... y triste. Aquello había quedado en el pasdo.
Debo ir por un sueter... el viento frío de la tarde la abrazo. Cuánto hubiese dado por estar un momento otra vez junto a él. Recordaba su complección, un cuerpo desgarbado lleno de sentimiento y emociones. El se había convertido en un ser luz... es como esas fotografías que quedan en la memoria, estampadas en el tiempo. Siempre lleno de pensamientos y palabras, así lo recordaba. Con pasos inseguros en la vida, pero viviendola firme, y dejando versos colgados en sus hombros cada vez que hacían el amor.
Como quisiera escuchar su voz... ya estaba olvidando el tono de su sonrisa, su elocuencia y ya casi no podía recordar con claridad sus ojos, su alma, su escencia. Divagó un rato más... un momento por los recuerdos. Después se contempló al espejo... sonrió. El la había hecho soñar. Se echó de cabeza sobre la cama y se quedó un rato soñando aquellos sueños. Cuánto, cuánto daría por un momento otra vez.
La noche se acercaba bajo la tormenta y el frío la envolvía. Pudo darse cuenta hasta que ya no entró ninguna luz en su habitación y la oscuridad la hizo volver en si. Encendió una lámpara para que alumbrara solo lo necesario. Prendió un cigarrillo y fue a la cocina por su acostumbrada taza de café. Lo bebía cargado y amargo. Mientras lo servía su mente comenzó de nuevo a rebuscar recuerdos y momentos. Días y noches del pasado que vivían en su interior, hoy. Recuerdos que, como su cigarrillo se consumían con el paso del tiempo... pero que ahora se habían convertido en sus pensamientos favoritos. Suspiró de nuevo y se instaló en el silloncito de la sala, frente a la chimenea... el mismo lugar donde tuvo tantos momentos con el... y hoy cada quien estaba por su cuenta... viviendo lejos. ¿Que podía ella hacer con todo eso que aún sentía e invadía todo su ser? y de pronto se asomó de nuevo a su mente la pregunta que la acechaba cada noche ¿Se acordará él de mi? ¿Me extrañará tanto como yo a él?... Que será de él?...
Sentado frente al viento, abrió una botella de vino tinto. Dejó unos minutos pasar para que respirara. Se acomodó los recuerdos y pensó en ella. Lo consumió la nostalgia. Nunca comprendió porqué estaba ahora lejos de ella. Bebió el primer sorbo con impetú. El placer del paladar anunció los recuerdos. Para no pensar en ella se hizo árbol, y sintió el destello de luz sobre su tronco. Vaya alivio que le daba pensarla, sentirla. Aún la amaba y... todavía la deseaba. Pero la distancia medía su perdición. Ella la mujer prohibida. Con ese amor comprendió que los amores imposibles son los que abarcan el universo, nos hacen creer en la belleza y abrazan nuestra humanidad con tanta fuerza, que duele. Bebió largo y pensó en ella, el día que fueron al lago aquel, con muelle de madera y como queriendo alquilaron un bote, remaron hasta que entre juegos se echaron al agua, sin ropa, laguna adentro empezaron el ritual de la carne. Terminaron sedientos de placer y volvieron a su habitación. Porque se fué así... que la alejó? Donde estará ahora... lo recordará?, pensará de vez en cuando en él?...
Sonó el teléfono. De golpe el ring lo trajo a la realidad: todavía la amaba. -aló....
Aló........... el silencio fué extenso. Y luego, el tu tu tu repetitivo. Quien podría llamarlo a estas horas. Casi nadie sabe su número. Un par de amigos, su hermana, la gente del trabajo y...........ella. Podría haber sido ella?.... como? si ya pasó más de un año desde la última vez... no. Se negó a creerlo. Estaban tan lejos ademas. Seguramente ella ya tenía una vida hecha y sin él... Sirvió otra copa y de un sorbo se tomó todos los recuerdos que lo llevaban a ella. Que será de ella, de su sonrisa escandalosa, de sus ideas cambiantes, de su mirada profunda, de su aroma.... haaaa ese aroma. Suspiró. Recordó que tenía guardado en un cajón aquel inciencio de vainilla que ella le regaló... solo lo encendía cuando las ganas de sentirla eran mas fuertes que su deseo de no recordarla... respiro profundo mientras bebía otro sorbo de tinto, el mismo que a ella tanto le gustaba. Encontró el inciencio y aspiro fuerte su aroma. Y si era ella la que llamó... porque no habló? estará bien?... se levantó impulsivamente y buscó entre las notas de una vieja agenda... ¿donde guardé su número? se que lo anoté en algún lugar la última vez que hablamos, pero dónde.
La necesidad de saber de ella se apoderó de él... no podía controlarse. Y mientras buscaba el número recordó el momento en el que se despidieron, no hubo anuncio, ella simplemente desapareció al siguiente dia. Pensó en ella muchas veces. Nunca dejó de hacerlo, la extrañaba todos los días, pero... jamás se lo hizo saber. Pero esta noche fría de invierno no podía más vivir del pasado añorando oír su voz, sentir sus caricias, sus besos... tenia que hablar con ella… o volver a matar sus deseos en silencio. Total, no era la primera vez… solo le quedaba decidir si queria ahogar sus ganas o abrir un nuevo ciclo entre el y ella, siempre ella y siempre el!
Ella impulsivamente colgó el telefono, así como habia marcado su número. Inconsciente. Con el único motivo de escuchar su voz para recordarla. Para no olvidarla. Sintió escalofrío al escucharlo, fué a la cocina por mas café mientras los nervios la hacían temblar. No puedo hablar con él. Que le voy a decir despues de tanto tiempo. No. No puedo desnudar mi alma y dejar al descubierto que me hirió. Además no puedo reclamarle nada. No tengo una razón... no teníamos ningún compromiso... nunca hubieron ataduras. Porque, porque tuve que darme cuenta! si todo marchaba tan bien entre los dos. No. No lo puedo llamar, despues de todo ha pasado mas de un año y el nunca me llamó. Los truenos y relampagos alumbraron su habitación completa, entre asustada y nerviosa no pudo negarse mas la realidad: todavia lo amaba y cada dia lo extrañaba más.
A pesar de hacerse a la idea y el firme propósito de olvidarlo, nunca lo logró. Siempre habia algo que le recordara a aquel hombre, ese que le lleno la vida de sonrisas, ese que le enseñó lo que era amar. Pero que podía hacer hoy con ese amor. Solamente podía dejar que una vez mas el tiempo le diera la respuesta. Esperar a que el universo se alineara nuevamente para el proximo encuentro con él. Total, no era la primera vez que se separaban y ella sabía que algun dia habría un nuevo ciclo entre ella y el.... siempre el y siempre ella!... y así se quedó dormida. Talvez al despertar todo habia sido simplemente un sueño, o una pesadilla.