Hace tiempo no me daba permiso para soñar cosas nuevas... Tal vez ya no quería soñar más, talvez ya sólo quería alcanzar mis sueños pendientes... O quizás ya no esperaba nada.
Hoy no he soñado mucho... Lo que más me angustia es que cuando me acuerdo de mis pasados sueños, no son más que pesadillas... Y hoy ya no sueño mentiras... O talvez jugué tanto a soñar, que ya no necesito más sueños, y he conseguido crear mi propio mundo ideal, ese con el que alguna vez soñé... A base de fantasías mezcladas con irónicas realidades, llenas de fantasmas que me acompañan cada noche en mi soledad y me persiguen de día en cada calle, o que me topó en cada esquina... Porque no quieren irse... Aunque ahora los ignoro.
He soñado pasado, he soñado futuro, he soñado de noche y vivo soñando despierta... Más ahora que sólo sueño incertidumbre he dejado atras obsesiones y temores... Y hoy mis sueños se traducen en esta realidad inquietante que vivo, y se que aún deseo volver a soñar, y elijo no quedarme con las ganas, elijo creer y correr tras mis sueños, los de ayer y los de hoy... Esos sueños que por locos que parezcan son míos, me pertenecen sólo a mi...
Y quien sabe, a lo mejor después de todo la completa locura sea lo que me lleve a mi absoluta y sensata felicidad... No lo se, pero quiero descubrirlo, y hacerlos realidad.
Debo luchar la batalla aún sola, pero hoy soy más fuerte, de todas formas nada cae del cielo, y aún contra corriente voy a seguir soñando mis propios sueños, saboreando su escencia en lo que tenga que pasar... El sabor del éxito o del fracaso, de la lealtad o la traición, del apoyo o el abandono, del dolor o de lo que toque... Ya se a que saben varias de estas cosas y no necesito valerme de experiencias ajenas para traducirlas ni en vida ni en sueños.
Continuar es el fin... Mantenerme la meta. Aunque antes tenga que aprender a creer de nuevo y seguir entrenando a mi corazón para no sentir. Y como bien me dijeron: mantener bien afiladas mis tijeras por si hay pesadillas que deba cortar... Lo bueno es que hoy por hoy ni siquiera he tenido que afilarlas yo, fueron aquellos fantasmas los que se encargaron de convertirlas en poderosas armas, que hoy uso para defenderme de ellos... Y porque no, para cuidar que nada ni nadie interfiera en mis sueños... Haaaa como cambian las cosas... Haaaa como he cambiado yo... Algo si es verdad: lo que nunca más cambiaré y menos abandonaré son mis sueños...
Hoy no he soñado mucho... Lo que más me angustia es que cuando me acuerdo de mis pasados sueños, no son más que pesadillas... Y hoy ya no sueño mentiras... O talvez jugué tanto a soñar, que ya no necesito más sueños, y he conseguido crear mi propio mundo ideal, ese con el que alguna vez soñé... A base de fantasías mezcladas con irónicas realidades, llenas de fantasmas que me acompañan cada noche en mi soledad y me persiguen de día en cada calle, o que me topó en cada esquina... Porque no quieren irse... Aunque ahora los ignoro.
He soñado pasado, he soñado futuro, he soñado de noche y vivo soñando despierta... Más ahora que sólo sueño incertidumbre he dejado atras obsesiones y temores... Y hoy mis sueños se traducen en esta realidad inquietante que vivo, y se que aún deseo volver a soñar, y elijo no quedarme con las ganas, elijo creer y correr tras mis sueños, los de ayer y los de hoy... Esos sueños que por locos que parezcan son míos, me pertenecen sólo a mi...
Y quien sabe, a lo mejor después de todo la completa locura sea lo que me lleve a mi absoluta y sensata felicidad... No lo se, pero quiero descubrirlo, y hacerlos realidad.
Debo luchar la batalla aún sola, pero hoy soy más fuerte, de todas formas nada cae del cielo, y aún contra corriente voy a seguir soñando mis propios sueños, saboreando su escencia en lo que tenga que pasar... El sabor del éxito o del fracaso, de la lealtad o la traición, del apoyo o el abandono, del dolor o de lo que toque... Ya se a que saben varias de estas cosas y no necesito valerme de experiencias ajenas para traducirlas ni en vida ni en sueños.
Continuar es el fin... Mantenerme la meta. Aunque antes tenga que aprender a creer de nuevo y seguir entrenando a mi corazón para no sentir. Y como bien me dijeron: mantener bien afiladas mis tijeras por si hay pesadillas que deba cortar... Lo bueno es que hoy por hoy ni siquiera he tenido que afilarlas yo, fueron aquellos fantasmas los que se encargaron de convertirlas en poderosas armas, que hoy uso para defenderme de ellos... Y porque no, para cuidar que nada ni nadie interfiera en mis sueños... Haaaa como cambian las cosas... Haaaa como he cambiado yo... Algo si es verdad: lo que nunca más cambiaré y menos abandonaré son mis sueños...
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