La primera vez pudimos echarle la culpa a la inocencia, a la ignorancia, incluso al miedo. A no saber las consecuencias de nuestros actos. Porque si el camino parece bueno, ¿quién puede pensar que esconde una trampa detrás? Fuimos estúpidos de no saber preveer que como humanos no somos perfectos y nunca lo seremos. Que nunca podremos llegar al final, porque no existe un final. Que en el camino podemos conseguir a otros que nos llenen de calor o que nos congelen con su frío, que todos somos distintos, y a la vez tan parecidos. Hemos viajado en diferentes caminos, pero hemos vivido y descubierto que al final todo pasa. Cada quien con su cada cual... con sus altas y sus bajas, con sus buenas y sus malas experiencias... hasta que nuestros caminos se cruzaron.
Ahora sabemos a dónde podemos ir a parar y lo que puede pasar. No tenemos excusa... tal vez por eso preferimos no seguir, detenernos y no intentar. Por eso hacemos un alto. Tenemos que detenernos y pensar en qué hacer a continuación. ¿Hacia delante o hacia detrás? Ambos caminos se ven bien iluminados. Nada te hace pensar que delante haya monstruos infernales, sombras, que como fantasmas estarán en este presente que con desesperación intentamos que nos pertenezca solo a nosotros. Atrás ya hemos estado y no llevaba a ninguna parte, en donde estamos ahora no tenemos muchas opciones... y aunque sabemos bien lo que queremos, por ratos nos da miedo y no desamos continuar.
Nos miramos en silencio, hemos comprendido que llegó el momento en que debemos decidir... intentarlo o no, ése es el dilema... No sabemos que hacer. Tenemos dos opciones, huir hacia delante, esperando encontrar algún desvío que nos salve del peligro y nos lleve a una ruta diferente, a un lugar lleno de luz y no nos quite la paz que cada uno por su lado logró conseguir, un lugar donde podamos ser uno sin partirnos a la mitad, ser vos y ser yo, simplemente complementandonos. O bien, huir hacia atrás, pensando en escondernos en algún sitio conocido... refugiarnos con nuestras soledades en un pasado absurdo, que no nos dejó nada bueno y nos llenó de miedo, de dudas y temores que hoy, nos tienen paralizados, pero nos da la seguridad de no volver a exponer el corazón, de no darle a nadie el poder de que nos haga daño. Así que, seguir puede ser malo o tal vez no, pero quedarnos aqui, puede que sea peor... descubrirlo, da igual... que más podría pasar?
Por mi parte creo que seguiré aqui sentada, esperando, sin saber muy bien a dónde ir... esperando simplemente poder vivir este presente, aún con todas las contrariedades que tiene. Con vos o sin vos. Que mas da. Ya no le temo a la soledad, es más, se ha convertido en mi compañera... Así que aquí seguiré, observndo sigilosamente cada movimiento a mi alrededor... tratando de identificar si en éste camino que ya conozco, hay algo diferente, si puedo ver en vos una señal que me invite a dar el paso definitivo para explorar juntos nuevos rumbos, dentro del mismo camino y a lo mejor encontrar otras rutas más seguras que nos den eso que los dos esperamos encontrar. O quizás no te espere y mañana simplemente decida marcharme con mi soledad...