De pronto, un día noté un ligero y placentero dolor en la espalda, me giré todo lo que pude para mirarme y ahí estaban: pequeñas, blancas, delicadas y suaves... No podía creerlo, debía ser un sueño. Y entonces para cerciorarme fuí hasta el espejo, me desnudé de cintura para arriba, volteé mi cuerpo y las ví... eran mis alas... solo mías!!!
Como niña con juguete nuevo quise probarlas enseguida. Abrí la ventana, me asomé... Era un quinto piso y por pura ironía, al fondo se escuchaba Arjona cantando "cielo arriba, suelo abajo"... Por un momento sentí vértigo..., pero mi curiosidad fue más fuerte, cerré los ojos, respiré hondo y salté!
Adrenalina en la sangre, temblor, sentí que caía... que casi podía rozar el suelo con mis pies. Me precipitaba al vacío, iba a romperme, y de repente, esa extraña sensación de... flotar.
Era una burbuja, una pompa de jabón, frágil pero valiente, haciéndome dueña de mi pequeña atmósfera, de mi espacio.
Viento fresco acariciándome los pómulos, el aire se respira distinto. Ahora me atrevo a abrir los ojos, y veo nubes, aún lejos de mí, como esponjas gigantes, se mueven, me huyen y quiero tocarlas y meterme dentro y jugar y romperlas... quiero llegar a la luna y columpiarme en ella... está grande, color naranja, escondiéndose tras las montañas, asi... asi como la vimos aquella madrugada. Recuérdas?
Yo quería una ilusión.
Y entonces llegó... o yo quise verlo así. No, tú me hiciste verlo así. Una señal, un modo curioso de entendernos, una sonrisa que presagiaba realidades, que me contaba historias con final feliz. Y en mitad de mi paseo, me atreví a hacer piruetas y acrobacias y si perdía el equilibrio te miraba de reojo y me soplabas para que volviera a subir cuando el vuelo era a ras del suelo... entonces de nuevo me elevava... y otra vez tocaba el cielo.
Ocurrió un milagro. Esta vez no puse fecha de caducidad, me dejé llevar y tus besos fueron la banda sonora de otra madrugada recién estrenada de otoño. Tu olor, tu piel caliente y suave, tu mirada que me desnudaba, tus palabras endulzando cada rincón de mi cabeza loca, loca, loca... loca como siempre por ti.
Yo quería más. Quería tan sólo... comenzar de nuevo.
Pero cuando miré hacía abajo y ví que te habías ido y no estabas para cogerme en brazos, el vértigo fue aún mayor que cuando me asomé a la ventana. ¿Y ahora qué? - me dije-. Casi siento pánico por un momento, casi lloro, casi me entristezco, casi te doy el derecho de herirme, casi te maldigo, casi te odio, casi te borro para siempre, casi se desdibujan mis alas, casi me caigo...
Pero reaccioné y remonté el vuelo..., porque recordé que mis alas habían estado ahí siempre, que brotaron solas y que eran mías... solo mías... Que no necesito que soples para tocar el cielo, porque no eres nadie. Al menos, no por ahora. Que puedo ser Peter Pan porque creo en los sueños... Que puedo ser lo que quiera, simplemente cuando quiera. Que no me rompes las alas porque no te dejo!Yo quería volar y lo hice.
Yo quería volar y lo estoy haciendo... :)
Y voy a seguir!!!

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