Él me miraba diferente, no con la mirada obvia que todos me ven. Él sonreía distinto, no forzado, no solo por agradarme o llamar mi atención. Su aroma inundó mis sentidos y su presencia ocupó cada espacio del salón lleno de gente, en donde para mí, solo existía él. Me contó historias nuevas, me habló de otros mundos, de otras galaxias, de dragones y panteras. Con especial ternura me platicó de los amores que llenan su vida y en su semblante destiló un derroche de dulzura. Yo le conté de mis lunas y mis luceros con luz de sol. No sé que tanto dije, pero recuerdo que quería seguir escuchándolo. Más de una vez descubrí coincidencias en gustos y pasiones, pude verme en él. Me hizo preguntas y me dio respuestas tan solo con ver sus ojos, sin perder ese toque de misterio que, me encantó. No pidió ni ofreció nada, no asomó la mentira por su boca, ni sentí morbo en sus palabras. La magia de sentir tan familiar a aquel desconocido me atrapó. Bonito sueño, pensé al despertarme, sonriendo con incredulidad. De pronto, la calidez de un abrazo me hizo abrir bien los ojos... entonces me dí cuenta que había amanecido junto a él.
-Valia Zipfel-
#Relatosfugaces #sueñosporvivir
-Valia Zipfel-
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