sábado, 5 de marzo de 2016

Tarde


Tarde, llegaste tarde a mi vida, sin preguntar,
sin saber lo que vendría.
       Llegaste tarde como si no te hubiera estado esperando.
Como un llanto que empapa al miedo,
como una tenue luz asustada que alumbra, pero no ilumina.
Tarde, que tarde llegaste a mi vida.
Como reloj de arena humedecida, que no cae, que no pasa.
Como si el tiempo fuera eterno,
como si fuéramos a vivir por siempre.
Tarde, llegaste tarde y los minutos son tenues y pálidos
para poder vivir todo el amor que hoy me ofrecés
y que yo te quiero regalar.
Y aun sabiendo que llegaste tarde,
tus ojos hacen un alto en mis pupilas dilatadas,
me decís que me querés y el tiempo se detiene.
Entonces, ya no es tarde.

Después de todo, el amor es un secreto
que los ojos no saben guardar,
y también es el dueño del tiempo,
cuando decidimos que nos queremos enamorar.
-Valia Zipfel-

No hay comentarios:

Publicar un comentario