Mi cuerpo se evapora ante tu ausencia, mis ganas desganadas agonizan, me voy muriendo lento, así sin prisa, se alarga mi agonía y mi demencia.
Mi alma desespera sin tenerte, mis sueños se quedaron sin caricias y ante la espera cruel de volver a verte se me pierde el recuerdo de tu risa.
Qué fue de aquel amor que presumías, en dónde está el deseo que sentías de estar, de ser, de darme siempre las ganas de volar solo en tus brazos.
Por Dios que me hace falta cada día tu aroma confundiéndose en mi aliento, no sé por qué mentiste, lo confieso, si yo te amaba más que a mi silencio.
Abrazo, beso, amo ya sin miedo, porque la muerte acecha mis sentidos, y qué puede sentir un alma muerta cuando han robado todos sus latidos.
Te amé, te amé de más, no cabe duda, te di más que mi amor y mi destino, hoy solo tu recuerdo permanece, mi corazón no olvida a su asesino.
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