Cuando se ha andado mucho por los caminos que te conducen al infierno, cuando de lejos reconoces los senderos que te llevan a la perdición, cuando te sabes de memoria el trayecto equivocado, entonces es preciso frenar.Las señales muchas veces se equivocan, nos confunden. Creemos que éste o aquel camino es el indicado, o no. Y entonces decidimos. A veces nos va bien, y otras no tanto.
Hace algún tiempo decidí andar los caminos que la vida me fuera poniendo en frente, y me he equivocado tanto, sin embargo he aprendido, ¡cuánto he aprendido!
Decidí también que podía soñar, sin dudar, sin desesperarme, bañándome en mis sueños para no quedarme con la pregunta recurrente de: y si hubiera o no hubiera. Como bien dice mi madre, "el hubiera no existe". Y hoy puedo darme cuenta de la diversidad de mis sueños: elefantes rosados, delfines plateados, unicornios (no azules), fantasmas que nunca estuvieron vivos, seres que jamás morirán porque los he inmortalizado en mis letras, universos de desiertos y selvas con pantanos de poesía, poesías con pantanos de tiempo, y tiempos que no tienen tiempo.
He fabricado futuros que nunca tendrán su momento, momentos que se me han hecho eternos en un segundo y horas que se evaporaron en mi memoria porque dolía demasiado que fueran un recuerdo.
Y de tanto andar y de tanto soñar un día por fin descubrí que todo tiene sentido cuando no nos empeñamos en encontrar una explicación, cuando simplemente nos entregamos a vivir, creyendo en que el universo conspira a nuestro favor, sin creer o dudar en todo y en nada, ni el amor, porque al final todo se convierte en nada, y es tan fácil hacer polvo el amor, en especial cuando todos seremos polvo.
No podemos vivir buscando en el pasado lo que ya no tenemos en el presente, ni queriendo, como por arte de magia que aparezca hoy lo que deseamos tener mañana.
Todo llega cuando debe llegar. Hoy lo se. Y lo descubrí aquella mañana, cuando llegué tarde y vos estabas a la puerta y ví tus ojos. Inmediatamente me reproché verlos como los ví, y sentí miedo de que te dieras cuenta. Luego decidí que no volvería a verte. Pero... el destino, el universo o lo que sea que fue alinearon los astros y entonces, nos volvieron a juntar. Bastó un minuto para ver de nuevo tus ojos y no poder sostenerte la mirada. Y tan solo un segundo basto para eternizar aquel abrazo... aquel mágico abrazo que aceleró mi corazón sin comprender porque.
Que eras un marciano, me advertiste desde el principio... bendito el planeta en que fuiste creado, y más bendito el momento en el que caíste en éste lugar, justamente el mismo en el que caí alguna vez yo.
Esta tarde mi madre me descubrió sonriendo perdida en algún lugar de mis galaxias, mientras degustaba un delicioso pie de moras y recordaba tu risa y en mi memoria se proyectaban tus ojos... cuando reaccioné era demasiado tarde... ella solo me dijo: "¿en que estarás pensando hija por Dios? nunca te había visto sonreír así..." me dio una palmadita de complicidad en el hombro como quien dice: yo se lo que te pasa. Y como no, si es mi madre! Sabe exactamente lo que me pasa con tan solo ver mis ojos.
Ojos... así me decías, así me decís... y fue en esos tus ojos donde yo me topé con mi verdad, con mis deseos, con tu frescura que despierta mis suspiros, con tu luz que me refleja e ilumina un camino más, aunque ésta vez es un camino desconocido, totalmente diferente. Un camino que veo mas claro cada vez que con tus bellos labios besas mis ojos, siempre besas mis ojos, el izquierdo de primero y el derecho después... y ésos besos me curan.
Y a pesar de querer huir porque todo indicaba que era el camino equivocado, no pude. Y aquí me tenés, porque al final ¿que determina si es equivocado o no?... reglas, normas, miedos... nada de eso lo define. Lo único que hoy se es que este camino que me llevó a vos y te trajo a mi no es mas que el correcto. ¿Cómo lo se? porque estoy feliz. Porque me hace feliz saber que estas. Porque despues de haber estado en tantas puertas que me llevaban al infierno, hoy puedo reconocer que ésta puerta (que sos vos) me abre el camino al cielo, un cielo lleno de verdad, en donde soy lo que quiero y no lo que puedo, soy lo que tengo que ser y no lo que debo ser. Vos sos ese cielo que tanto he anhelado conocer, un cielo en el que los ríos no están secos, en que las horas no terminan, en que los pasos me hacen avanzar, un cielo en el que mis letras flotan como burbujas en el aire, y todas giran en torno a vos, porque me has mostrado una nueva manera de ver el mundo, de aceptar los regalos que el universo quiere darme y de pedir lo que se me antoje, porque nada es imposible. Vos me estas enseñando a renovar fuerzas, a creer. Y hoy creo.
Entonces me descubro llena, completa, satisfecha, y feliz. No importa se te quedas, o si me quedo. No importa si me llegas a querer, porque lo que me hace feliz es quererte. No importa si te vas o me voy, porque hoy estoy y soy. Porque mis días son soleados aunque llueva porque vos sos mi sol y en tus noches desde ayer siempre habrá una luna nueva, ésa que descubriste cuando me amaste, cuando me llenaste con tus besos y habitaste mi ser.
No tengo miedo de decir lo que siento, no temo enamorarme a pesar de las circunstancias, no preciso que vos te enamores. Simplemente sos una bendición en mi vida, sos una oleada de buenas noticias, sos una lluvia de hermosura y ternura que me invade y me hace bien. No sé si será por poco o mucho tiempo y decir que será para siempre sería una condena, porque no pretendo mas que hacerte bien y quedarme con lo bien que me haces el tiempo que el universo me quiera regalar tu presencia, el tiempo que Dios quiera que me quede en este cielo.
Gracias por tu luz, gracias por tu mirada, gracias por tus palabras, gracias por tu sonrisa, gracias por tus besos y tus tiernas caricias, gracias por ser mi loco, mi marciano, mi motivo hoy. Gracias por bendecir mi vida con tu presencia. Gracias por besar mis ojos con ternura, por entibiar mi alma y por abrazarme el corazón, y gracias por dejarme ver tus ojos... los culpables de ésta hermosa casualidad que me trajo al camino del cielo que hoy compartimos, por un instante o talvez, para siempre.
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