La vida nos enseña cosas viviéndola,
en ocasiones empuja, a veces presiona, otras apremia y casi siempre duele...
Los receptores de las señales de estas heridas suelen ser la piel, la mente, el corazón y el alma.
El ritmo es la clave, llevar el compás, no perder el paso... Sólo el tiempo nos enseña si debemos empujar de regreso o dejarnos llevar.
Lo importante es que al final, todos esperamos que la vida sea justa... Sabemos que debemos estar atentos, esperando, sin distracciones, sin evasiones... Esperando el momento ése en que pase la factura a todos aquellos que por justicia divina simplemente lo merecen. Ley de compensación se llama... Y cuando eso pasa, sin duda hay que observar detenidamente la comedia y disfrutarla!
Cada quien vive a su manera y a pesar de que hay muchas maneras para ser feliz, sin molestar a nadie, hay personas que no lo saben... Nunca lo sabrán porque nunca serán felices.
Yo, simplemente tomo lo que la vida me quiera dar, los regalos que me brinda, las experiencias buenas o malas que me tocan vivir, el amor, el desamor, la pena, la alegría, el miedo y el valor... que hoy es mi compañero!
El calibre de las cicatrices que dejan las heridas que cada batalla deja, es equivalente al dolor que cada quien experimenta... Sin embargo éste es menos dañino cuando decidimos aceptarlo en nombre del amor, jamás con resignación, sino con la convicción de que todo se paga en la vida... Mis heridas estarán sanas para cuando la ley de compensación decida cobrarlas... Eso lo se muy bien!!!
Sentimientos, Sueños, Metas, Motivos, Recuerdos, Deseos, Fantasmas... en mis páginas rotas que día a día florecen!
jueves, 5 de julio de 2012
Ley de Compensación...
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